Tutora: Mª del Mar Lobo Rull
Durante un trimestre leí a los niños algunos capítulos del Quijote.
Tras leer un capítulo, les pedía que entre todos hicieran verbalmente un resumen, que yo copiaba textualmente en la pizarra. Leía lo que me habían dictado y lo modificábamos hasta que el resultado nos satisfacía a todos.
Día a día repetimos este proceso con cada uno de los capítulos elegidos.
Terminado el texto, les gustó la idea de escribirlo ellos mismos para exponerlo en el pasillo del colegio.
Dicté a los niños cada frase del texto, tal y como lo habían construído, para que de este modo escribieran una pequeña parte cada uno de ellos.
Por tanto, la construcción del texto íntegro y la posterior escritura es resultado de un laborioso y rico trabajo en grupo, en el que han participado todos los niños de la clase.
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, vivia Don Quijote, que era seco de carnes y tenía un rocín flaco y un galgo corredor.
Llamó a un vecino suyo que era agricultor y que se llama Sancho Panza, y le dijo que se fuera con él.
Y por la noche oyeron un ruido:"pom, pom, pom! y se asustaron mucho, pero era un molino que daba golpes.
Sancho dijo que Dulcinea iba con dos damas, y Don Quijote no se lo creía porque era muy fea; y pensó que lo habían encantado y por eso no podía ver guapa a Dulcinea.
Don Quijote se creía que las marionetas eran de verdad y les cortó la cabeza y se dió cuenta que eso no era verdad . Y Maese Pedro se echó a llorar; tanto, que Don Quijote le dijo que: "Yo te pagaré todo lo que he roto".
Y le dijo a Don Quijote que iba a luchar con él, que "el que pierda en la batalla deja sus armas, se va a su casa y deja de ser caballero andante".
Don Quijote ya no estaba loco y dijo que "Ahora no me llamaré Don Quijote y me llamaré Alonso Quijano".

